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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un periodista que siempre soñó realizar documentales

Para Senobio Faget la técnica no es lo fundamental para un buen documentalista

Cuando supe que debía entrevistar a Senobio (Puri) Faget pensé, emocionada, que a este hombre que ya peina canas, como yo, lo conocí en la Sierra Maestra, en 1960, cuando al llamado de Fidel formamos parte del primer contingente de Maestros Voluntarios, en el cual participaron jóvenes de toda Cuba.

Después del adiestramiento de tres meses, cada uno fue donde lo ubicó la Revolución y, al cabo de varios años, nos volvimos a encontrar en Santiago de Cuba, pero Puri tenía inquietudes periodísticas y partió hacia La Habana. Matriculó entonces en la Escuela de Periodismo y se graduó en 1970.

Un año después comienzó a ver realizada una parte de sus sueños, cuando inició su trabajo en el Noticiero Nacional de Televisión. A partir de ese momento realizó varios documentales y reportajes especiales.

En 1980 fue promovido para laborar en los Estudios Cinematográficos del Instituto Cubano de Radio y Televisión, como director de cortometrajes. Según valora, en este lugar acabó de formarse como lo que siempre quiso ser: realizador de documentales.

Desde entonces, se hizo indetenible su andar por todos los secretos que lleva implícito un documental.

Como apunta en una entrevista que ofreciera a medios chilenos: “La técnica no es lo fundamental a la hora de realizar un documental. Hay que tener corazón, sensibilidad y amor al trabajo. Es pensar en causas justas. No hay que olvidar que el documental aborda la realidad, pero no es un retrato de ella”.

Como documentalista, ha participado como jurado en festivales internacionales de de cine y video en distintos países como Brasil, Italia y México, entre otros.

Actualmente imparte clases en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños. Le gusta esa tarea porque como él mismo dice, “el profesor imparte la clase pero también recibe retroalimentación de parte de los estudiantes”.

Se siente cada día más motivado con su trabajo docente en este centro que cumple 30 años, formando estudiantes de todo el mundo y adonde acuden también a transmitir sus experiencias afamados realizadores y cineastas como Francis Ford Coppola.

Un aspecto importante que señala Faget es que todos los documentales que se realizan en la EICTV incluyen un ejercicio práctico. Cuando se hacen en la Sierra Maestra los alumnos conocen de cerca la vida de los campesinos y se integran en las realidades de la comunidad. El resultado es muy positivo porque regresan con otra forma de pensar, crece su sensibilidad y se convierten en verdaderos artistas, destaca Puri.

La calidad artística de Faget ha sido reconocida en diferentes momentos y lugares. En 1994 obtuvo el premio SUR DEL MUNDO, con su documental “Raúl Martínez, un clásico cotidiano”.

Recibió el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, en el 2003, por “El son te salió redondo”, también premiado en Brasil y aquí por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y la Unión de Periodistas de Cuba.

El documental “Caturla” mereció cinco premios en el segundo Festival Nacional de Cine y Televisión Caracol, en las categorías: mejor guion, mejor dirección, mejor fotografía, mejor banda sonora, mejor musicalización y mejor edición. También fue reconocido por el Ministerio de Cultura.

Otras de sus obras galardonadas son: “La Ciudad del Moncada”, “Parrandas remedianas”, “Carlos Enríquez”, “Fernando Alonso, un maestro de la danza”, “Sencillamente Leo…” y “Las raíces de la paz”, este último recrea los textos de José Martí.

Con gran regocijo hoy ve concretados sus sueños aquel muchachito, primero formado como maestro voluntario y luego egresado de la Escuela de Periodismo, hoy es el jefe de la Cátedra de Dirección de Documentales de la EICTV, y ha dictado conferencias sobre el documental cubano en Vicenza, Barranquilla y Valparaíso. Es miembro de la Uneac y de la Organización Internacional  de Periodismo.

Además, puede considerarse alumno eminente del desaparecido documentalista cubano Santiago Álvarez, a quien recuerda en toda su conversación llamándolo “maestro”.

Ha ganado, con tenacidad y verdadero compromiso creativo, gran prestigio en los medios audiovisuales cubanos, que lo distinguen como apasionado periodista y realizador de documentales.

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