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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un programa que no conoce de edades

7:30 Juventud, espacio más antiguo de Radio Cadena Habana, es el único con un perfil juvenil

Es el espacio más antiguo de Radio Cadena Habana (CMCH), la emisora de la música cubana y, a pesar de tener más de 30 años al aire, ha sabido sortear los vaivenes del tiempo y los desafíos de los radioescuchas. 7:30 Juventud no sabe de edades, aunque su nombre reclame un grupo que no exceda, si acaso, los 35 años de edad.

Se trata de un espacio que ha ido marchando con el tiempo, desde que fuera creado en 1978, a partir del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, efectuado ese año en La Habana.

A pesar de que ha pasado mucho tiempo, el programa ha mantenido su esencia de revista y música y ha sabido adaptarse al gusto de un público diverso, que incluye niños y personas de la tercera edad.

Según Ricardo Álvarez, director del espacio, el eslogan que posee actualmente es: “un programa que no entiende de edades”, en tanto está diseñado para el disfrute de toda la familia.

“No es un programa de orientación, mas busca orientar a los jóvenes a través de diversos temas que incluimos. Sin embargo, nuestro interés es que sea más bien recreativo.

“Con nuestra propuesta hemos ayudado a los jóvenes a tomar decisiones y a encaminar sus vidas y conformar un mejor futuro para ellos. Es el espacio más viejo de la emisora, pero el único propiamente juvenil”, precisa Álvarez.

De lunes a viernes se mantiene al aire desde las 7:30 de la tarde hasta las 9:00 de la noche, y ha mantenido el mismo formato durante décadas, aunque desde que CMCH recuperara su perfil tradicional desde hace cinco años, el programa se ha tornado muy musical e incluye temas  puramente cubanos.

“Nosotros buscamos mejorar lo que hacemos y para ello nos valemos mucho de la retroalimentación con los oyentes y de los resultados del Departamento de Investigaciones de Radio Cadena Habana.

“En este sentido hemos llegado a la conclusión de que los radioescuchas más jóvenes tienden a pedir temas que tengan que ver directamente con ellos, como la temática escolar, la orientación vocacional y otros de orientación social, que van desde el amor hasta el uso de las drogas”, sostiene el director.

A pesar de ello, al programa concurren personas de la tercera edad que sugieren abordar temas más universales de literatura y naturaleza.

“Por tal razón tratamos de hallar un balance para intentar complacer todos los gustos”, abunda el director.
Aunque el equipo de realización se empeña en mejorar la oferta, resienten que han perdido algunas secciones, y muchas veces no ha sido ni siquiera culpa de ellos mismos, sino de la dependencia de instituciones ajenas a los medios de comunicación.

“Por ejemplo, con nosotros trabajó un muchacho de la Agencia Cubana de Rock, que tenía una sección muy interesante en el programa que se llamaba Habana Zonarock. Ese chico desapareció y más nunca trabajó con nosotros. Nunca hemos logrado repetir algo así.

“Lo mismo sucedió con la Asociación Hermanos Saíz. Cada miércoles venía un promotor para ofrecer las opciones de La madriguera. Al final el muchacho cambió de trabajo y no pudimos mantenerlo. La Agencia Cubana de Rap también tuvo una sección y también la perdimos.

“En fin, son cosas que se van perdiendo y eso es triste. Estoy seguro de que el programa podría enriquecerse más si lográramos contar nuevamente con el apoyo de esas asociaciones juveniles”, lamenta Álvarez.

Pero esas no son las únicas observaciones que se le pueden hacer al espacio. La incorporación de ideas novedosas que han demostrado gustarle a los jóvenes sería un incentivo para 7:30 juventud y garantizaría la salida del programa.

Para Alexander Arroyo, asistente del espacio, el hecho de que el programa intente llevar un mensaje positivo a la juventud y manejar sabiamente sus inquietudes, impone nuevos métodos de retroalimentación, más dinámicos y divertidos.

“Yo creo que podríamos incorporarle un espacio de concursos. 7:30 Juventud carece de eso. Tenemos una pregunta de participación, pero eso no es suficiente. Un concurso participativo sería más abarcador. Podríamos rescatar nuevamente los karaokes. Nosotros los teníamos y se eliminaron. Creo también que se pudieran hacer premiaciones para que los jóvenes vengan al programa.

“No obstante, entiendo también que hay muchas carencias que impiden hacer muchas cosas, y todo aquello que enriquecía al programa ha ido mermando”.

A pesar de todo, Ebert Echemendía, uno de los locutores del programa, considera que en el año que lleva de conductor la experiencia ha sido muy buena y le ha permitido llegar exitosamente a una audiencia joven.

“Es muy bueno estar con los oyentes durante una hora y media y compartir esa química. 7:30 Juventud posee un buen formato, la sonoridad y los spots están bien pensados. El producto llega con calidad y los oyentes agradecen eso cuando nos llaman al 78381478 para emitir sus puntos de vista”, concluye Echemendía.

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