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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Una joya del ballet nacional en Bailando en Cuba

Aurora Bosch, célebre bailarina clásica cubana, impartió una clase magistral ante las cámaras de TV

Una de las cuatro joyas del  Ballet Nacional de Cuba, Aurora Bosch, ofreció una clase magistral a las parejas que compiten en el actual show televisivo Bailando en Cuba, que transmite Cubavisión los domingos a partir de las ocho y treinta de la noche.

En una de las agitadas tardes que distinguen el diario quehacer en la sede del Ballet de la Televisión Cubana, por más de una hora, la calma de espíritu reinó al ver recorrer sus pasillos a una de las cuatro joyas del Ballet Nacional: la temible Cisne Negro del ballet “El Lago de los Cisnes”, o la  temperamental Reina de las Wilis en “Giselle”. Por supuesto que no podría ser otra que Aurora Bosch.

Con el propósito de aconsejar en cuanto a ejercicios imprescindibles para el cuidado del cuerpo, a modos de interpretar y cuidado de la imagen del artista, en su sentido más amplio, el encuentro con la Maestra fue mucho más que eso… fue el abrazo generacional en torno a la danza, donde una dama de esa legendaria manifestación, extremadamente sencilla, vertía un universo de experiencias  y esperanzas sobre un suelo fértil y joven que necesariamente  necesita beber de esa  fuente, no solo para danzar sino también para vivir.

“Ha sido un encuentro muy  bonito -aseguró La Bosch- porque los chicos quieren aprender, y eso es lo más importante, independientemente del talento que han probado tener.

“Es muy bueno que la televisión procure un espacio así, que además de entretener, renueve esencias danzarias populares, y en ese sentido rescate la música popular cubana en cualquiera de sus variantes, porque es muy bella para danzar y escuchar”.

Durante un alto en sus clases de entrenamiento y repertorio, indagamos en la sabia mirada de la experimentada artista, que apuntó sobre la responsabilidad de la televisión:
“Es el medio de todos, ya sea porque en su mayoría agrada a todos, o porque todos alguna vez hemos aspirado a estar en ella. Y resulta que es muy noble porque a pesar de que muchos se sienten con el derecho de minimizarla, ella siempre está ahí, esperando a que quienes lleguen a ella la respeten y quieran.

Y soy una de esas personas y me alegro mucho de serlo y llevarle hoy mi humilde experiencia a estos chicos”.

Y con la  misma reverencia con la que inició su clase magistral, se marchó esta joya que sigue brillando en el Ballet y la cultura nacional.  

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