sáb. Ene 18th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

The Soundscape: una banda sonora para escuchar en la radio


Acerca de los estudios sobre el paisaje sonoro y su función dentro del medio radial

Obligada a crear imágenes sonoras que interpelen el oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato del oyente, la radio ha recurrido, desde su propio nacimiento, a diferentes recursos  para representar la realidad.
El empleo de la palabra, la música, el silencio y los efectos sonoros, ha permitido al medio radiofónico dibujar a través de su lenguaje los más disímiles objetos, situaciones y escenarios.

Sin embargo, la radio solo puede alcanzar altos niveles de iconicidad, o sea, representación de la realidad, en la medida que exista mayor semejanza entre la imagen acústica y el objeto representado. (Haye, 2004)
Con la aparición del magnetofón en el siglo XIX y, más tarde, de las grabadoras portátiles, el paisaje sonoro de los espacios urbanos y rurales, comenzaría a ser registrado, escuchado y transmitido como pieza sonora.

En 1930, el cineasta experimental Walter Ruttmann rodaría la primera película sonora sin imágenes en la historia. Transmitida por Radio Berlín, la obra titulada “Week-End” recogía el movimiento de una ciudad durante un fin de semana. El toque de las campanas, el ladrido de los perros y el ruido de una sierra en medio de una jornada laboral, conformarían la banda acústica de la cinta. 
 
Paisaje sonoro: la huella de una identidad
Los sonidos pueden entenderse como las huellas que dejan tras sí un movimiento, una práctica humana, un animal, una tecnología, un ecosistema.

Cada espacio, desde su propio origen, desarrolla un ambiente sonoro en particular: el pregón de un vendedor ambulante, el ruido de un transporte público, las expresiones de una lengua autóctona o el canto de un ave nativa.

El soundscape o paisaje sonoro puede ser comprendido en su totalidad como la manifestación acústica de lugar, en donde los sonidos dan a los habitantes un sentido del entorno que los rodea y, al mismo tiempo, la calidad acústica del área adquiere la forma de las actividades y el comportamiento de dicha población. (Westerkamp, 1994)

Del mismo modo que existen marcas terrestres reconocidas y respetadas por los miembros de una comunidad al estilo de una iglesia o torre muy antiguas, también cada ciudad genera marcas sonoras, las cuales han estado en un espacio durante mucho tiempo. (Schafer, 2009)

Entonces, las marcas sonoras podrían ser entendidas como aquellos sonidos que han acompañado el ambiente de un espacio durante mucho tiempo y que, a su vez, agradan a los habitantes de una comunidad porque forman parte de su identidad.

Si por identidad entendemos al conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad, los cuales los caracterizan frente a los demás, y la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a los otros, los sonidos producidos por este individuo o esta colectividad, así como la conciencia de estos sonidos, pueden y deberían conformar esa identidad sonora. (Sánchez, 2009)

De esta manera, la identidad sonora puede ser concebida como el conjunto de rasgos sonoros característicos de un lugar que permiten a quien lo habita, reconocerlo, nombrarlo, pero también identificarse con dicho espacio, es decir, sentirse parte de él al tiempo que es capaz de hacerlo propio.

La radio y el paisaje sonoro: una relación compleja
Existen múltiples técnicas para llevar el paisaje sonoro a la radio. Una de las más comunes es el room tone o tono de habitación, la cual consiste en que luego de terminada una entrevista en específico, el productor radial recoge en silencio durante unos segundos el sonido ambiente del lugar.

El soundwalking o caminata sonora constituye otra de las maneras de recoger el paisaje sonoro de una plaza, avenida o zona rural, la misma implica el desplazamiento silencioso por un espacio, al mismo tiempo que se graba todo aquello que pasa frente al micrófono.  

La técnica conocida como mosca en la pared consiste en dejar al entrevistado o personaje realizar una actividad o movimiento sin interrumpirlo, también permite llevar el ambiente sonoro de un espacio a la radio, ya que el micrófono realiza la función de testigo acústico de todo lo que sucede.

Una vez llevado a un estudio de edición, el paisaje sonoro resulta un componente esencial a la hora de construir una historia para la radio. Si tenemos en cuenta que las plazas, calles, rincones y patios generan ambiente sonoros en constante movimiento, la utilización de esos sonidos podría dar ritmo o movilidad a cualquier narración radial.

El paisaje sonoro puede tener funciones similares a la música dentro de una creación radial, ya que el mismo, mediante  la técnica de sampleo, podría servir como cortina o puente sonoro entre una escena y otra.  

Por otra parte, teniendo como noción que cada espacio de la vida cotidiana desarrolla un paisaje sonoro único, el cual varía con el transcurso del día; el empleo de los sonidos de dicho entorno acústico daría un sentido de lugar y tiempo a los oyentes del material radial.

En resumen, el paisaje sonoro al igual que la voz, la música y el silencio es una herramienta esencial a la hora de concebir un producto creativo para la radio.  

 Referencias bibliográficas:
 Atienza, R. (2007). Ambientes sonoros urbanos: la identidad sonora. Modos de permanencia y variación de una configuración urbana. Disponible en:www.cresson.archi.fr/EQ/Ambientes %20 sonoros %20 urbanos.pdf
  Carles, J. L. (2007). El paisaje sonoro, una herramienta interdisciplinar: análisis, creación y pedagogía con el sonido. Centro Virtual Cervantes. Disponible en:http://cvc.cervantes.es/artes/paisajes_sonoros/p_sonoros01/carles/carles_01.htm
Carles, J. L., C.P. (2004). Identidad sonora urbana. Estudio de Música Electroacústica.
 Haye, Ricardo (2004). El arte radiofónico, algunas pistas sobre la constitución de su expresividad. Buenos Aires, Argentina. La Crujía  
 Sánchez, L. M. (2009). Paisaje sonoro y construcción de identidad. Foro Mundial de Ecología Acústica, México.  Soinoumapa.net
 Truax, B. (1993). Acoustic Communication. The Soundscape Newsletter, March, No. 5.
 Westerkamp, H. (1994). Bauhaus y estudios sobre el paisaje sonoro. Explorando conexiones y diferencias. Disponible en:  http://www.eumus.edu.uy/eme/ps/txt/westerkamp.html
Wrightson, K. (2000). An introduction to acoustic ecology. Soundscape. The Journal of Acoustic Ecology, Volume 1, number 1, Spring.


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