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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Abel Ponce: una creación inmensa y perdurable

Homenaje a un director de televisión cuyas obras siguen vigentes

Este nombre le resulta familiar a muchos lectores, pues su desempeño en la televisión cubana fue inmenso y perdurable. Comenzó en 1959, como camarógrafo en los canales 2, 4 y 6. A partir de 1970, además de este trabajo, fue operador de video; posteriormente, se desempeñó como director de programas.

Todo esto fue posible por la carencia de personal en el entonces Instituto Cubado de Radiodifusión, ya que muchos abandonaron el país.

Ponce ha dirigido programas que incluyen todos los géneros televisivos: dramáticos, teatros, cuentos, musicales como El Festival Internacional Varadero 1967. Asimismo, ha impartido cursos para la formación de camarógrafos, dada la necesidad de personal especializado en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt).

También ha realizado y organizado cursos para la formación de directores de televisión nacionales y extranjeros, entre los que se encuentran un argelino y seis vietnamitas.

Durante catorce años dirigió series policías en el espacio Día y Noche. También realizó diferentes emisiones del programa De cubano a cubano, y un proyecto policiaco judicial titulado La Sentencia, del cual solo se realizaron cuatro programas.

Ponce, en su afán de superación personal, recibió un entrenamiento en México sobre la televisión en colores, un curso de Dramaturgia y talleres de Dirección escénica.

Participó en varios certámenes en el extranjero, entre ellos: el Concurso Praga de Oro, como miembro del jurado en el género dramático. También estuvo en España para adquirir programas de televisión por encargo del Icrt, así como en Bulgaria, presentando el cuento “Los tiempos de cada uno”.

Entre los proyectos que dirigió para la televisión cubana sobresalen: Horizontes, con la novela Con las manos del presente, las dos versiones de Rosas a crédito, el cuento “Ahora crece un framboyán”.

De sus aventuras más recordadas destacan: Vacaciones peligrosas, Cuando bajen las estrellas y El Mayor; de las series policiacas resultan inolvidables: Sector 40, El pueblo y sus leyes, Día y noche, Su propia guerra, que tuvo gran aceptación entre los televidentes, y La sentencia.

Hasta 1980 presidió la Comisión Nacional de Evaluación de directores del Icrt. También ha sido jurado de los premios Caracol, otorgados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en varias modalidades como documental, musicales y series dramatizadas.

Los últimos programas que pudo realizar fueron: Yo sí puedo, con 67 capítulos, que abordó la aplicación en Panamá del conocido método de alfabetización creado en Cuba; además de los cuentos “Inocentes” y “La venganza es mía” y la serie Encuentro con la virtud.

Este director ha recibido diferentes galardones, entre ellos, el de Fundador de control remoto de la televisión cubana, las medallas Servicio Distinguido del MININT y Raúl Gómez García. El Premio Nacional de Televisión por la obra de toda la vida, Artista de Mérito del Icrt, catorce premios Caracol de la Uneac, por diferentes novelas, teatros y series televisivas; además de una mención en el Festival de la televisión de Japón, por una de las emisiones del espacio televisivo Nuestros Hijos.

De esta forma dedicamos un cálido homenaje a quien se merece ser recordado como uno de los grandes directores de la TV cubana.

Fotogramas

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