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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Alberto Luberta: «Siempre hay una primera vez»

Entrevista con Alberto Luberta, director de la serie Al habla con los muertos, próxima a estrenarse en la televisión cubana

Guionista de radio y televisión, además de director y excelente comunicador, Alberto Luberta Martínez lidera el equipo de realización de una serie  con la cual se “lanza” de manera muy seria al universo del humor.

Al habla con los muertos es el título de su primera incursión en un género que  ha respetado siempre y por el cual ha sentido algún temor, pero como se dice en buen cubano: “hijo de gato caza ratón”. Por tanto, la serie es ya un hecho que nació tras la perfecta alianza creativa entre Luberta y su guionista, Amílcar Salatti.

 

¿Qué tipo de humor presenta Al habla con los muertos?¿cuantos capítulos  comprende?

La serie es una comedia de situaciones de doce capítulos, en la cual los protagonistas son Ray Cruz y Yaremis Pérez, a partir de los personajes de “Indira” y “Miguelito”, de la novela Latidos compartidos.  A ellos los acompañan como coprotagónicos los  actores Jorge Enrique Caballero y Yailín Copola.  El resto de los personajes  intervendrán únicamente en determinados capítulos y en el caso de Rolando Rodríguez, Omar Rolando y Venecia Feria, sí asumen personajes con más de una aparición.

¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de encarar este trabajo?

Como siempre digo, arrancarle al público al menos una sonrisa es un desafío, hacer reír es más difícil que hacer llorar, se dice mucho en nuestro medio y por tanto, ese fue el mayor reto a la hora de enfrentar la producción del trabajo.

Lo que si hay un rasgo que definió nuestro quehacer y es que tratamos de movernos todo el tiempo en la medida justa, o sea, procuramos que no hubiera excesos, tanto desde el punto de vista actoral, como en las distintas situaciones a contar.

Estuvimos muy pendientes de que cada rasgo que se abordase no obligara al público a reírse, sino apelar a la espontaneidad, quien quiera recibir lo narrado con una sonrisa, pues muy bien, y quien prefiera la carcajada o simplemente  quedar pendiente de cómo se desarrolla la historia, muy bien… Lo que perseguimos es que el público la disfrute y pase un buen rato durante la media hora que dura el capítulo.

De las expectativas iniciales al resultado final de la grabación. ¿Qué sabor ha dejado la experiencia en el equipo?

Creo que los proyectos siempre dejan algo en nosotros, pueden dejar marcas desde todos los puntos de vista, positivas y negativas. Al habla con los muertos no ha salido al aire todavía, pero nos dejó un sentido de equipo con el que funcionamos, sobre todo a raíz de la situación de la pandemia, porque grabamos en momentos en que comenzaba a incrementarse la cantidad de enfermos, fundamentalmente en la capital, y eso nos obligó a repensarnos el rodaje  día a día.

Afortunadamente todo salió muy bien, prevaleció una química de equipo que todavía se mantiene, y eso hay que agradecerlo porque cada quien aportó su granito de arena para la mejor culminación de esta obra, que esperamos próximamente esté en pantalla.

En cuanto a las expectativas con el público, está en sus manos la recepción de la serie. Como decía antes, esperamos que unos se rían, otros ojalá se carcajeen y los que, simplemente, la pasen bien. Realmente todos y cada uno de ellos serán bienvenidos, porque la reacción depende de la manera en que cada quien acepte, asimile, valore y comparta las situaciones de la historia.

¿La herencia de lo humorístico en ti puede significar apostar por otras propuestas de este tipo?

Bueno, ya sabes, de alguna manera el humor me  viene en la sangre. Asumir un trabajo como Al Habla con los muertos u otro de este tipo en el futuro, es un homenaje en primer lugar a mi padre, por supuesto, a lo que representó el espacio Alegrías de sobremesa para el público cubano, incluso, lo que aun representa.

A su vez, es  una deuda conmigo porque el humor es un fenómeno muy difícil y  confieso que le he tenido siempre un poco de miedo. Ahora  mismo estamos todos muy nerviosos esperando que salga al aire la serie para ver cómo la recibirá el público. A pesar de todo eso es un gran paso de complacencia  personal porque  a mí me encanta el humor, hacer cuentos, de  hecho en medio de una conversación de trabajo hago un paréntesis y si recuerdo algo gracioso lo cuento y continuamos el trabajo, porque así siento que las cosas fluyen mejor. Creo que esas características personales ayudan a que en el futuro emprenda otros proyectos de este tipo.

Ha sido una muy  buena experiencia y espero que la  gente pueda recibir la buena energía que generó realizarla. Solo me queda agradecer que este estreno en la comedia haya sido, afortunadamente, con un  guión de Amílcar Salatti que en mi criterio personal, no tenía desperdicio.

La obra ya está y esperemos que el público la reciba con el mismo entusiasmo, cariño y “bomba” con que la hicimos. Mi agradecimiento reiterado al equipo que me acompañó y echó pie en tierra para que todo fuera por el mejor camino.

 

 

 

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