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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Defender la unidad nacional, principal tarea de los trabajadores del Icrt

¿Cuánto deben hacer la Radio y la Televisión cubanas para satisfacer las demandas de sus audiencias? ¿Está realmente satisfecho el público con la actual programación en estos medios? Tales interrogantes centraron el debate durante el Balance Anual del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) correspondiente al 2018. La reunión estuvo presidida por Miguel Díaz – Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Alfonso Noya Martínez, presidente del Icrt, altos funcionarios del Comité Central del Partido y personalidades invitadas.

El intercambio entre directivos y profesionales de los medios evidenció la necesidad de voltear la mirada hacia los públicos, teniendo en cuenta la diversidad actual en la sociedad cubana.

Entre las dificultades señaladas por el informe central del balance, sobresale la insatisfacción de los públicos, a partir de varias cuestiones como: la insuficiente supervisión a los procesos productivos y a la calidad de la programación, la carente gestión de guiones y proyectos, el deficiente sistema de retroalimentación, el escaso nivel de participación ciudadana en la programación, la desactualización de la Política de Programación, la inexistencia de un sistema de gestión y administración de contenidos para los fondos patrimoniales, la deficiente integración con el Ministerio de Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saiz, entre otras instituciones, así como el desconocimiento de las jerarquías culturales.

A juicio de Wilmer Rodríguez Fernández, periodista del Sistema Informativo de la TVC, parte de la solución radica en comunicar  “lo que realmente está pasando en el mundo, en Cuba, no solamente en La Habana sino en las provincias, cuanto se está haciendo bien y lo que todavía, desgraciadamente, no se hace bien en nuestro país”.

Mencionó, como premisa de esa labor, poseer conocimientos, a fin de informar, criticar, realizar reportajes de investigación contrastando las fuentes.

Asimismo los participantes reiteraron la importancia de acudir a las investigaciones sociales y reforzar las alianzas con instituciones de la cultura. Por otra parte valoraron la necesidad de formar y contratar profesionales altamente calificados, de intensificar la presencia en las redes sociales y de avanzar hacia la creación de multimedios; en tanto se potencia el trabajo de los telecentros y emisoras territoriales con el propósito de  perfilar e incrementar la programación deportiva y cultural.

Al intervenir en el encuentro, Miguel Díaz -Canel aseguró: “defender la unidad nacional es hoy la principal tarea de los trabajadores del Icrt, en medio de la compleja coyuntura internacional en que vivimos”.

El mandatario pidió perfeccionar un sistema de trabajo integral, que fomente la generación de contenidos. Para ello resulta imprescindible la vinculación con las universidades y el aprovechamiento de las ventajas del proceso de informatización de la sociedad cubana.

“Ninguno de los medios se ha agotado. Para todos hay públicos. Y en la medida en que nosotros nos perfeccionemos y nos demos cuenta de las interrelaciones de ese público y de las preferencias, entonces también vamos a mejorar tanto los tradicionales como los actuales medios. No nos vamos a quedar aquí. Los niveles a los que va el desarrollo de la ciencia y la tecnología impone nuevas formas de medialidad.

Díaz-Canel reconoció que, pese a las insatisfacciones, la programación de la radio y la TV ha mejorado. Exhortó a continuar atendiendo las demandas de las audiencias y realizar producciones con mayor calidad, elevados niveles de participación y vinculadas con temas y personalidades de la historia nacional.

“La manera en que generemos contenidos nos dará la base de la calidad que queremos lograr en la programación. Tenemos que hacer una interrelación de contenidos históricos, de decencia, de la cotidianidad, como pedían varios de ustedes, de las cosas que nos está imponiendo el mundo de la comunicación actualmente: cómo damos las verdaderas noticias y contrarrestamos las falsas”.

Exigió desarrollar la labor comunicativa “desde una posición elevada, educada, decente, alejada de la vulgaridad (…) ponerse al nivel de las exigencias comunicacionales contemporáneas, que tenemos en nuestro país, en nuestra época, y defender la unidad y la cultura de resistencia de la nación, para así también, desde los medios, demostrar que entre todos somos Cuba y somos continuidad”, concluyó.

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