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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Digitalizar y conservar el patrimonio: retos de la radio cubana

Tema tratado en el evento teórico del XXXVII Concurso Caracol de la Uneac

Junto con el inevitable y vertiginoso proceso de digitalización, la radio cubana encara el desafío de preservar para las futuras generaciones la memoria sonora de la nación mediante adecuados e intencionados procesos de conservación de sus archivos.

En ello coincidieron especialistas, directivos y asistentes al panel “La radio y el nuevo mundo en creación por las nuevas tecnologías”, que marcó la jornada matutina de la segunda jornada del evento teórico de la XXXVII edición del Concurso Caracol 2015 de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

El encuentro, del 4 al 6 de noviembre, se centra en temas como las nuevas tecnologías, la conservación del patrimonio histórico, así como el homenaje a personalidades destacadas a 65 años de fundada la Televisión Cubana.

Arnaldo Coro, laureado periodista de Radio Habana Cuba, rememoró los “cinco grandes cambios tecnológicos” por los cuales ha atravesado la radiodifusión, mientras recordó que “la introducción de nuevas tecnologías genera cambios irreversibles en los medios de comunicación masiva”.

Insistió asimismo en que dichas transformaciones implican la necesidad de una alfabetización en las nuevas técnicas para sacarle el máximo de oportunidades.

Como parte de su ponencia “Nuevas tecnologías… y no tanto”, el especialista llamó la atención sobre la importancia de preservar el equipamiento analógico, sin el cual resulta imposible escuchar y transformar a formato digital las miles de cintas, discos de PVC/PVA (vinilo) y casetes llegados a nuestros días.

En este sentido, echó en falta “un laboratorio nacional con instrumentos adecuados para preservar programas, voces y melodías de otras épocas”.

Coro abundó en los procesos de transportación de señales de audio hacia los transmisores, y las modernas normas o estándares de transmisión digital.

Tales elementos son analizados por directivos con el fin de impulsar de manera ordenada y segura el tránsito hacia el denominado “apagón analógico” en la Mayor de las Antillas, momento cuando debe operar de manera completamente digital el sistema nacional de radiodifusión.

Radio Progreso: memoria viva
Mirlín Bouza y Ahmed Méndez compartieron vivencias personales de su labor en la Emisora de la familia cubana, mediante la ponencia “Las nuevas tecnologías en la protección del patrimonio radial, experiencias de Radio Progreso”.

Ambos especialistas coincidieron en la complejidad del trabajo, debido al enorme volumen de materiales que deben ser salvados del inclemente paso del tiempo y las agresivas condiciones de almacenamiento en que se encuentran.

Destacaron el respaldo de los directivos de la emisora que, aseguraron, “resguarda el principal archivo fonográfico del país”.

Bouza detalló que las labores de digitalización del archivo sonoro documental iniciaron en 2004, posterior a un largo proceso de reorganización y limpieza de las unidades.

“En la actualidad disponemos de más de 6700 cintas cuyo contenido espera ser transformado a formato digital”, indicó.

Lamentó la pérdida de grabaciones históricas, de grandes personalidades y momentos excepcionales de la cultura nacional, pues décadas atrás, ante la escasez de soportes para grabar, era necesario reutilizar las cintas para nuevos trabajos.

Méndez resaltó la importancia de guardar también las fichas de los programas, al igual que los libretos lo cual, aseveró, “resulta indispensable para la posterior escritura de la historia”.

Por ello, dijo, aunque no exista una tarja o certificado que lo acredite, “Radio Progreso es un patrimonio de la cultura cubana”.

No obstante, Irma Prada, especialista encargada de las tareas de conservación del archivo de la más antigua de las emisoras nacionales –en el aire desde el 15 de diciembre de 1929-, alertó sobre las múltiples dificultades para acometer tal desafío.

Junto a la escasez de medios de protección, falta información sobre los métodos más idóneos y con estándares internacionales, a fin de digitalizar sin menoscabo de los parámetros de los materiales, reflexionó.

Manifestó, además, su preocupación por la necesidad de usar los mecanismos legales existentes o crear algunos nuevos para evitar la destrucción o venta al extranjero del patrimonio sonoro del país, por parte de personas inescrupulosas o que ignoran su valor.

Sin memoria no hay país
Entre las múltiples intervenciones del público asistente, tanto Rosalía Arnáez, presidenta de la Asociación de Medios audiovisuales y Radio de la Uneac, como los escritores y guionistas Caridad Martínez y Joaquín Cuartas, coincidieron en la impostergable necesidad de salvaguardar la memoria de la nación, en este caso, la atesorada en los archivos sonoros.

Carlos Garcés, periodista de Radio Progreso, precisó que decisiones erróneas de funcionarios condujeron en ocasiones a la destrucción de valiosos materiales, si bien señaló que muchos “se salvan por el sentido de pertenencia de quienes los preservan a título personal”.

Por su parte, Reinaldo Cedeño, poeta, periodista y vicepresidente de la Uneac en Santiago de Cuba, abogó por crear una estructura que garantice la conservación de cada material patrimonial, “y no que esto sea una iniciativa individual”.

Explicó que en la oriental urbe, a unos 950 kilómetros de La Habana, apenas pueden hallarse libretos o copias de programas con carácter histórico, por lo cual, subrayó, “se requiere fomentar una conciencia a nivel de país a favor de la conservación”.

El realizador de sonido Ernesto Agüero reflexionó que tan o más importantes que los soportes y el proceso de digitalización, son los lugares para el almacenamiento y la conservación de los materiales, respectivamente.

“Lo patrimonial, para que efectivamente lo sea, debe estar a disposición de las personas para que sea utilizado”, analizó.

El Concurso Caracol constituye el más antiguo evento donde se compite en cine, radio y televisión. Pretende aportar novedad y singularidad en el panorama competitivo del audiovisual cubano y está encaminado a reconocer la excelencia artística de las obras, así como el quehacer individual de los artistas de nuestros medios.

Su convocatoria está dirigida a creadores y artistas, miembros o no de la Uneac. Este año concursan alrededor de 186 aspirantes al premio en sus 4 categorías: 58 en Radio, 71 en Televisión, 44 en Cine y 13 en Crítica y Ensayo.

Las provincias más representadas fueron Santiago de Cuba, Mayabeque, Holguín, Cienfuegos y Sancti Spíritus.

 

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