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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Evocaciones en el aniversario 70 de la Televisión en Cuba (IX)

Acerca de los espacios infantiles en la TV nacional

Los que ya peinamos canas absorbimos las enseñanzas y los valores de la programación infantil que ha transmitido la televisión cubana en estos 70 años de inolvidables espacios para los pequeños de casa. Hemos transitado por una programación infantil que a nuestros niños les ha proporcionado entretenimiento, desarrollo mental, conocimientos y valores que han servido para llevarles información, cultura e instrucción hasta los lugares más recónditos de Cuba.

Antes que surgiera la programación infantil televisiva hubo espacios radiales dedicados a ese público. Pueden rememorarse, por ejemplo, El programa del Tío Lara, que se transmitía diariamente. También Cuca Rivero promovió la cultura y la enseñanza a los más pequeños desde los micrófonos. A ella le corresponde también el mérito de haber creado una metodología radial, además de ser guionista, directora y conductora de los programas-clases de la educación musical en Radio Rebelde. Estas transmisiones se mantuvieron desde 1962 hasta 1993.

Este singular programa era sintonizado en todas las escuelas de primaria del país dos veces por semana. El programa se incorporó nacionalmente como asignatura de la Enseñanza General del Ministerio de Educación, apoyado por el Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Consejo Nacional de Cultura. Hay que destacar que ese programa contó con la colaboración inicial del maestro Adolfo Guzmán, en el piano, y de la cantante Berta González. La voz melodiosa y dulce de Cuca Rivero fue utilizada para la comunicación con los niños, quienes con el paso del tiempo la llamarían La profesora invisible.

Entre tantos espacios dedicados a los niños en la televisión fundacional cubana sobresale El Programa del viejito Chichí (Sanabria), que transmitía Telemundo Canal 2. Por otra parte, Estampas del domingo, que se realizaba en los estudios de 23 y P, posibilitó el descubrimiento por el gran público de importantes figuras como Ana Nora Calaza, insigne actriz, especialista en doblaje de televisión y directora de infantiles.

Ana Nora comenzó a participar de manera habitual en el programa Amigo y sus amiguitos, junto a la destacada Consuelo Vidal, quien manipulaba al títere Amigo. La incorporación de Ana Nora a ese espacio fue de forma casual, pues hubo que crear un personaje para apoyar el trabajo y ella asume el personaje Pilín, la prima de Amigo. Este programa lo escribía Celia Torriente y la parte musical estaba a cargo de Enriqueta Almanza, que se ocupaba de los arreglos de las canciones.

Ya con su carrera en ascenso, Ana Nora forma parte del elenco de Tía Tata cuenta cuentos con el personaje la comadre. Hizo musicales con el conjunto Campo Alegre y el acompañamiento de la Orquesta de la Radio y la Televisión Cubanas. Formó parte del grupo de marionetas Los Yoyos, bajo la dirección del maestro Rey Montesinos, y que integraron varios músicos con larga trayectoria como Armadito Valdés, Cachao y otros.

En declaraciones de Ana Nora Calaza a En Vivo, ella recordó con agrado su participación en un programa ideado por Vilma Espín que se llamó Cajita de Música. Este se trasmitía por Radio Liberación y se ponía en los círculos infantiles. En Radio Progreso la actriz hizo La familia Pirulí, con el personaje Tito, un niño soviético.

Después, en televisión, ella protagonizó El mago del cachumbambé, una versión de El Mago de Oz. En ese programa era Dorita, siempre acompañada de su perro Totó. También hizo la famosa rana Cúcara, del programa ABC y la simpática Alegrina en el espacio Arcoíris Musical. Este último tuvo una gran aceptación por parte de pequeños y grandes.

Es imprescindible hablar de El Circo en Televisión, dirigido por Carmen Solar, con la conducción y actuación del inolvidable Erdwin Fernández haciendo el papel de Trompoloco, payaso muy querido por todos. Ese espacio devino en El mundo de los niños, donde recibían al payaso Trompoloco, dialogaban con él y dramatizaban de acuerdo con el libreto concebido para el reconocido actor y los niños que participaban en el programa. Iraida Malberti preparaba las danzas de los pequeños. Erdwin aparecía siempre acompañado de su querida esposa, la gran actriz Nilda Collado, quien interpretaba a La Payasita.

El jardín de las maravillas, con la dirección de María Antonia Fariñas, fue otro programa dedicado a los niños, que trascendió y hasta motivó crear un espacio adonde llevar a los pequeños en el centro de la ciudad de la capital, en la calle Concordia, casi esquina a Galiano, al costado de la Iglesia.

Unos años después apareció en nuestras pantallas a un personaje sin igual: Toqui. Fue creado por Ana María Salas, guionista villaclareña que vivía con su familia en Ecuador y que le puso el nombre de la capital Quito, pero al revés, a su personaje. Ella siempre comentó que quiso que se estrenara la serie en Cuba y aquí se grabaron en colores una gran cantidad de capítulos de una forma amena y graciosa, pues el muñeco aparecía acompañado por la mariposita. Toqui conquistó los corazones cantando: “Yo quiero ser tu amigo y siempre lo seré. Todas mis inquietudes a ti te las diré”.

Iraida Malberti, que dedicó toda su vida a la televisión y al ballet infantil, especialmente para los niños creó Y dice una mariposa y la serie Cuando yo sea grande que, además de entretener, educaba musicalmente a los pequeños y los convocaba a escuchar la denominada música culta.

En la primera década del siglo XXI, La sombrilla amarilla revolucionó la programación infantil en Cuba. Esta serie, creada por Ivette Vian y dirigida por Mariela López, presentaba a personajes como Marcolina, interpretado por Norma Reina, y Enrique Chiquito, asumido por Michaelis Cué. Conjugaban realidad y fantasía con inteligencia, originalidad, sabiduría, valores éticos y morales, todo ello apoyado por una escenografía bien diseñada y montada.

La actual programación infantil de la Televisión Cubana está encaminada a desarrollar la educación en los niños y sus familiares. Debe atenderse que se transmiten demasiados programas foráneos y han ido desapareciendo propuestas infantiles que reflejen lo cubano. Los infantiles nacionales que aparecen en la pequeña pantalla se realizan en coordinación con los Ministerios de Educación, Cultura, Salud Pública y Deportes, en función de la comunicación con la niñez y encaminada a la promoción y creación de positivos valores morales y de bien público como la educación vial, el cuidado de la salud, el ahorro de energía y agua, la cultura. A ello se le confiere una especial importancia, porque de ahí depende en gran medida la formación integral de nuestros niños y el desarrollo futuro de los ciudadanos del país.

Erdwin Fernández, Trompoloco, el inolvidable amigo de los niños en la TV Cubana.
A la izquierda aparece la niña Rebeca Martínez. Puede apreciarse el cuerpo de baile integrado por pequeños aficionados.

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