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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Gastronomía musical

Por nuestras calles ha vagado —y aún vaga— un moisés-simoniano manisero pregonando que irremisiblemente “se va”, llevando consigo su afrodisíaco producto, que no en vano se le tributa a la sensual Ochún.

Por no se sabe qué oscuras razones, existe una constante presencia masticatoria en la música cubana, que se puede comprobar al recorrer el dial Cubano en las emisoras del país.

Por nuestras calles ha vagado —y aún vaga— un moisés-simoniano manisero pregonando que irremisiblemente “se va”, llevando consigo su afrodisíaco producto, que no en vano se le tributa a la sensual Ochún.

Si “ya llegó la cantina”, habrá de comprobarse cómo el quimbombó “resbala con la yuca seca”. Lo cual es aceptabilísimo si se le compara con un detestable “sancocho huesito”.

Mientras “se bate mi chocolate”, puede uno degustar “los tamalitos que vende Olga”, enriquecer su dieta con la fibra del “caimitillo y marañón”, o cargarse con fósforo las neuronas con un “bacalao con pan”.

Claro, también existen seres tocados por la gracia de los dioses. Esos privilegiados tienen en su casa una negra linda y bilonguera que les hace exclamar: “Na má que me gusta la comida / que me cocina…”. Y quizás ella, ante un rendido reclamo, conteste con un “Si me pides el pesca´o / te lo doy…”, o exija que le den dos, “dos caramelos, / que a ella le gusta”.

Pero donde el genio popular brilló por todo lo alto fue cuando, en boca de los Van Van, fue diseñada una surrealística “compota de palo”.

Vaya a continuación una mínima muestra jergal de nuestra manía erótico-masticatoria, inexplicable hasta para el mismísimo profesor Sigmund Freud, quizás porque —que se sepa— nunca le cogió el gusto a la música cubana:

AJIACO m. El plato insignia de la cocina cubana, equivalente a la olla podrida de otros lares. (Por la enorme cantidad de ingredientes que lo componen, con el ajiaco ha sido comparada la cultura cubana).

BOCADITO m Emparedado. (Solo así se le llama si es de pequeñas dimensiones. Si es voluminoso, ya adquiere el rango nobiliario de “sánguchi”).

BOTUBA o BUTUBA f. La comida. Es voz que no despreciaron los clásicos: “Para encontrar la butuba / hay que trabajar caliente…” (Nicolás Guillén).

CANTÚA f. Cierto dulce de boniato. (Tiene otra acepción, menos cándida).

CASABE m. El pan de yuca que heredamos de nuestros aborígenes. Fue nuestro primer producto de exportación, pues no se pudre, y era utilizado en las largas travesías de la Flotas.

COMENCUBO, GANDÍO o PILÓN m. Glotón.

COMER CALIENTE fr. Hacerlo adecuadamente. Es herencia ibérica, al pensar que solo alimenta el potajón humeante.

CONGRÍ o MOROS Y CRISTIANOS m. En Oriente y Occidente, cierto plato de arroz y frijoles.

CHAÚCHA f. La comida.

GALLARDO m. En el habla carcelaria, la infusión de café. Es voz recibida del caló —lengua de gitanos—donde significa “negro”.

IRIA o IRIAMPO f. y m. La comida. La palabra nos llegó con los esclavos carabalíes.

MONTEVIDEO m. Llaman así al tasajo en algunas zonas orientales pues, por su procedencia, tal nombre aparecía impreso en los embalajes.

PAN CON TIMBA m. Pan con jalea de guayaba.

PIONONO m. Cierto dulce. Increíblemente, para denominarlo se utilizó el nombre de un Papa.

SUERO (PASARSE UN) Tomar un tentempié.

 

 

 

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