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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La pantalla de la discordia I

ENVIVO ofrece algunos criterios vertidos en las páginas de Cubadebate, la revista El Caimán Barbudo y el Portal digital de la televisión cubana.

1.- Reconozco que, de manera general, la televisión cubana supera en variedad y propuestas éticas –no siempre estéticas–, a la de la gran mayoría de los países. Pero se requiere perfeccionarla. Soy optimista y espero que estas opiniones ayuden a rectificar el camino, contando con realizadores experimentados y jóvenes, quienes ya dejan su impronta en canales provinciales. (Arturo)

2.- He podido apreciar las propuestas de Cubavisión Internacional que, a mi juicio, ofrece un paquete televisivo a la altura de los del primer mundo. Con espacios variados e instructivos, siempre llaman la atención las escenografías, los conductores y la programación joven y amena. Resulta increíble la diferencia entre ese canal y su homónimo nacional. Urgen cambios. (Yosján)

3.- Hace mucha falta una televisión de vanguardia, que rescate los valores más autóctonos de Cuba y responda a los intereses de jóvenes y niños. (Deisy)

4.- Excelente el espacio Dossier de Telesur, retrasmitido por el Canal Educativo 2. Una clase magistral de qué es el periodismo, si bien tenemos muy buenos profesionales en este campo. Ojo con las actuaciones: algunas, como dice un amigo, están “a la altura de la teta del majá”. En ocasiones, apena observar a grandes actores mezclados con otros salidos de “castings callejeros”, con interpretaciones pésimas. Es tiempo de vender las teleclases de idiomas en librerías, en colecciones de DVD y emplear esas horas de retrasmisión en otros programas. (Criticón)

5.- Soy joven y crecí con las aventuras de las 7:30 p.m y otros espacios clásicos: hoy no me motiva ver casi ninguno, salvo los deportivos. La televisión es una importante fuente de entretenimiento, aprendizaje y valores. La nuestra, amén las carencias, está dejando bastante que desear. (Dairo)

6.- No sé por qué quitaron La descarga; había decaído un poco, pero se trataba solo de retocarla. Salir por el techo, en su primera edición, me sacó literalmente por la azotea. El pésimo guión opacó actuaciones de primera. Esperaba que con Julio Pulido al frente, quien también dirigió La descarga,recibiéramosalgo mejor. Quedé decepcionada. (María)

7.- Los sábados en la noche, Canal Habana posee un buen programa, X-Distante, dedicado a series y películas de animados, sobre todo mangas. Instructivo y entretenido. Merece tener muchos más seguidores a nivel nacional. (Broadsword)

8.- Los cambios en la televisión siempre serán bien acogidos por el público. Los canales deben especializarse; no hacemos nada con tener cinco o seis y trasmitir lo mismo por todos. Y sobre todo, que sirvan de distracción. (Pedro Alejandro)

9.- Veo Cubavisión desde Alemania y me parece mucho mejor que la televisión de este país. Puedes exponer a los niños sin preocuparte por su salud moral; existen espacios para toda la familia. Me gustaría apreciar más trabajos sobre la protección de la naturaleza. En ocasiones he visto el programa de cocina, pero es terrible que la locutora se pase el tiempo hablando, sin darle la oportunidad al cocinero de aclarar él mismo las recetas. Esos programas de cocina deben ser moderados por los propios chef o cocineras. (Serena)

10.- Con pocos recursos no puede sostenerse una programación más amplia, pero muchos quisiéramos tener un canal deportivo. Cuando se sabe emplear el presupuesto y existe talento, pueden hacerse maravillas: ahí tenemos la telenovela Tierra Brava. (Yasmán)

11.- Observo un incremento de los diálogos groseros. Hacen falta guiones sin tanta marginalidad, con ambientes más elegantes y educativos. Un libreto para la pequeña pantalla, atendiendo a sus códigos y horarios estelares, no puede ser igual que uno de teatro o cabaret. Queremos divertirnos cultivando la decencia, sin improvisación soez ni traspolación del lenguaje de quienes al expresarse parecen “tanques de basura con ropa y zapatos”. (Armando)

12.- Me preocupa el lenguaje empleado en los medios, demasiado chabacano. Muchos actores y actrices –tenemos de los mejores–, han descuidado el habla, la pronunciación, no modulan; pululan expresiones soeces. ¿Dónde está el papel de la dirección. ¿Cómo es posible que los locutores de los noticieros se expresen con claridad, correcta colocación de la voz, mientras otros profesionales del sector no? El lenguaje debe ser dinámico, pero no atropellarlo hasta hacerlo incomprensible. (Mercator)

13.- La desprofesionalización pulula, la repetición de programas redunda. Debe hacerse una salvedad: existen en la revista Buenos Días excelentes secciones como la de Ariel Terrero (temas económicos) y Al Derecho, muy útiles para la población. Deben potenciar esos programas u otros, con educación y profesionalidad. Escojan un horario y repongan los documentales de Pasaje a lo Desconocido así como los excelentes trasmitidos en la Mesa Redonda, muchos de los cuales solo los han puesto una vez. Den la posibilidad al público de proponer nuevos. (El Malito)

14.- El Instituto Cubano de Radio y Televisión debe estudiar su programación, en ocasiones tediosa y mediocre. Algunos espacios vale la pena verlos, pero en Multivisión se trasmiten documentales que no enseñan nada. Debieran reevaluar los horarios. Después del deporte en Tele Rebelde, a altas horas de la noche, colocan Universidad para Todos. ¿ Quién lo ve a las 11:00 p.m.? (Ale)

15.- No soy experto en realización audiovisual, solo un espectador crítico de la pantalla chica. Observo los programas y series nacionales, los comparo con los extranjeros. En lo personal no veo ningún cambio cualitativo significativo en la televisión.

Preocupa la mala escenografía. En cierta ocasión vi un programa cuyo set estaba “adornado” con cintas de casetes que desentonaba con la excelente cantante y su interpretación. La falta de recursos no puede llevarnos al ridículo, a desfavorecer el concepto de imagen e irrespetar al televidente. Si no existe presupuesto para algo mejor es preferible colocar un fondo blanco o negro. Debería concretarse un concurso nacional de diseño gráfico que permita seleccionar varios proyectos y aplicarlos en la televisión.

Las palmas en este sentido se las lleva Cuadro a Cuadro. Por su originalidad, dicha propuesta se acerca bastante al concepto de una televisión cubana moderna: cambio frecuente de la escena utilizando materiales de video para recrear escenarios virtuales, buena aplicación del antialiasing (sistema de procesamiento de señales digitales) a los bordes del conductor, que evita la pixelación de las imágenes recortadas.

Vestuario y peinados merecen atención: trajes demasiado anchos y moños recogidos, como si estuvieran en casa. Salir todos los días ante cámara no puede demeritar el trabajo, ni tomarse a la ligera. Existen honrosas excepciones, por ejemplo, Marino Luzardo, Raquel Mayedo, Julio Acanda, Edith Massola, entre otros que sí mantienen una imagen adecuada.

Falta mayor atención a las emisiones iniciales de un espacio (programa cero), pues en ocasiones caemos en un mal extendido: el ensayo-error. Debutan espacios que si no funcionan, se sacan del aire sin contar con la población ni ofrecer siquiera disculpas. Podría publicarse una encuesta en medios impresos de alcance nacional, en pos de evaluar los programas y recabar información hasta de los horarios y espacios preferidos por los televidentes.

Si bien El selecto club de la neurona intranquila es bastante bueno, urge disponer de un espacio con un formato parecido, que mediante castings en todas las provincias y apoyados por las direcciones territoriales de cultura, detecten talentos en diversas manifestaciones artísticas.

Ello permitiría montar un atractivo show televisivo, a la manera de un concurso, donde destaquen las genuinas aptitudes de las personas, jóvenes sobre todo, quienes, de resultar ganadores o finalistas, sean premiados con su salida en spots, acceso a escuelas de actuación, plástica o música; o elegidos para teleseries, integrar cuerpos de bailes, grabar conciertos e, inclusive, un disco promocional, entre otros estímulos. Sería una experiencia novedosa que favorecería el concepto de espectáculo televisivo. La teleaudiencia nacional lo agradecería. (Leo)

16.- Cada uno a su oficio. Unos producen, realizan, dirigen –bien o mal–; a otros corresponde señalar, esclarecer, argumentar, criticar, polemizar, sugerir… Pero en ningún caso, alguna de las partes puede imponer criterios absolutos, menos sobre asuntos pertinentes a expertos y autoridades. Resulta desproporcionado que alguien sin la facultad requerida, plantee sacar del aire un espacio recién estrenado como única solución ante un evidente infeliz inicio. No pertenezco al medio, pero sé que para retirar un espacio deben transcurrir varias emisiones.

Ante fallos, se realiza una encuesta sobre bases científicas en varios sectores poblacionales, de diferentes edades, procedencia social y nivel escolar, a lo largo de todo el país, no en barrios específicos. La efectúa personal calificado e imparcial, desprejuiciado. Con las conclusiones del estudio, los especialistas y el colectivo de realización se reúnen, en aras de analizar y buscar ideas. Nunca se obliga a suspender el programa; se proponen cambios para mejorar.

Al parecer esto le funcionó al equipo de Jura decir la verdad que, gracias a este proceso, pasó del blanco y negro al color, incluyó personajes, desechó otros, reforzó guiones y se convirtió en un gran éxito. Ocurrió también con Deja que yo te cuente, donde el Nelson Gudín conductor de la entrevista se integró al elenco de personajes, entre otros cambios que lo dotaron de la actual popularidad. Finalmente, Vivir del cuento, abandonó a los cuenteros para, de la mano de Pánfilo (Luis Silva) incrementar sus niveles de audiencia y aceptación. (Alguien)

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