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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¡Qué la universidad siga siendo para todos!

Apuntes para recordar hitos y destacar retos en el aniversario 15 del programa que dio origen al Canal Educativo
Universidad para Todos

Universidad para Todos

Nunca la universidad fue más popular y democrática que cuando el 2 de octubre de 2000 se alió con la televisión y tocó a las puertas de los hogares cubanos. Fue tanto el entusiasmo que, incluso en empresas y entidades, cientos de miles de cubanos improvisaron aulas en salones de reuniones y oficinas para, frente al televisor, convertirse sin límites de edad o nivel cultural en “telealumnos”.

Recordamos al grupo de destacados escritores que invitaban, bien temprano en las mañanas, a ver y leer la literatura de otra forma. Supimos de construcción de diálogos y personajes, de mudas en el nivel de realidad y vasos comunicantes, de cajas chinas y datos escondidos, de puntos de vista temporal y espacial.

Aprendimos a desandar Macondo por amplios senderos que se bifurcan; congelado el tiempo, asistimos al milagro secreto previo a una descarga de fusilería; preferimos pasar inadvertidos en medio de la guerra florida, de una brutal noche bocarriba y nos sumergirnos en el océano como testigos del mágico trote de un caballo de coral. Todavía nos inquietan los icebergs que acechan bajo cada narración, tanto como saber que el dinosaurio todavía está ahí.

Luego, profesores de nuevos cursos de Universidad para Todos recomendaron reglas para mejorar la ortografía y expresión oral, cruzaron Los Andes con Simón Bolívar, recordaron la importancia de las polis griegas y el pensamiento aristotélico, así como de tácticas y estrategias en el movimiento de los trebejos. Por supuesto, también compartieron la fonética precisa to say hello. How are you? Je suis très bien, muito obrigado.

Este tipo de proyecto tiene antecedentes en Cuba: en los años 30 del siglo pasado la emisora radial CMBZ estrenó el programa Universidad del Aire, dirigido por el intelectual Jorge Mañach. Con objetivos muy similares, el espacio transmitía en vivo conferencias sobre diversos temas culturales a cargo de las más destacadas personalidades de la cultura de la época.

Este programa, con temporadas esporádicas, culminó sus transmisiones en 1960 al considerarse que ya no hacía falta tal proyecto ante las nuevas oportunidades educativas abiertas por el proceso revolucionario que triunfó un año antes.

Un balance para el futuro
Al contrario de lo que suele suceder en el sentido de que las televisoras generan los programas, Universidad para Todos motivó el surgimiento del Canal Educativo, dos años después del primer curso y convertido en el soporte de producción y transmisión principal del proyecto, destaca Pedro López Cerviño, especialista de medios de comunicación de dicho canal.

A quince años del nacimiento de esta iniciativa sobreviene una necesaria evaluación. ¿Ha sido útil el empeño? ¿Merece la pena continuarlo? ¿Cuáles son las necesarias transformaciones que debe asumir el espacio para adaptarse a los cánones de la televisión actual y las urgencias de conocimiento de la población?

“Iniciaremos un Programa, en el que se empleen los espacios disponibles de la televisión para trasmitir contenidos de interés que tributen a la elevación de la cultura general integral de la población”, expresó en aquellas fechas el líder de la Revolución, Fidel Castro, al anunciar el inicio del curso de Técnicas Narrativas, el primero transmitido.

La tarea parece infinita. Cada día que transcurre las ramas del conocimiento se ensañan de manera exponencial y se complejiza el concepto de cultura. ¿Somos ciudadanos cultos o simplemente instruidos? Decía Martí que la sed de conocimientos debe llevarnos a saber tanto del microbio como de la nube. Y en ese empeño, Universidad para Todos reviste un papel esencial, más que como transmisora de saberes, estimulando el deseo por indagar, cuestionar para llegar a las esencias y aportando herramientas para el ejercicio de pensar por sí mismo.

En un mundo globalizado e interconectado, las nuevas generaciones de cubanos deberán no solo adaptarse a ser pobladores de esta “aldea global” y consumidores acríticos de contenidos. También urge avivar el debate, nutrirnos de lo trascendente; aportar conocimientos, reflexiones, nuevas teorías, sensibilidades superiores al acervo cultural de nuestro tiempo. Nuestros mejores científicos, artistas e intelectuales respaldan esta urgencia.

Ante el desafío de las nuevas tecnologías y una preeminencia de los soportes digitales por encima de la televisión, la radio y medios impresos, Universidad para Todos deberá replantearse su alianza con el mundo virtual, por donde transita la mayor parte del flujo de conocimientos en nuestros días.

“Se precisan profundos estudios de audiencia e investigaciones sociales que apunten a mejorar horarios de transmisión, formas de realización y una selección de temas más acordes con los intereses mayoritarios de los públicos.

“El Canal Educativo, planta matriz del programa, debe contar con recursos diferenciados -sobre todo tecnológicos- para mantener y desarrollar el proyecto teleuniversitario, decidir de común acuerdo con un amplio Consejo Asesor, temas, tiempos de cada programa, frecuencias, horarios, profesores y prioridades, lo que requerirá una mayor vinculación con los claustros universitarios y otros órganos de la alta cultura”, argumenta López.

Junto a los tabloides en soporte papel que suelen editarse, deben crearse las condiciones para digitalizar y comercializar en discos compactos o memorias flash los cursos.

La universidad de todos debe ser hija de su tiempo, garante del futuro de la nación. Hacerse más atractiva, con nuevos diseños y horarios adecuados y lograr ingeniosas maneras de interactividad permitirá que cada vez nuevos alumnos concurran a sus aulas. Que el título de mejores seres humanos, de cubanos cultos y universales, sea el mejor aval que nos expida la vida gracias a su ayuda.

Universidad para Todos en números:
Hasta el momento se han televisado 158 cursos, incluyendo los cinco que se transmiten en estos mo¬mentos, para un total de 6 300 horas clases. Además, se han producido y distribuido casi 32 millones de tabloides con textos complementarios a los cursos. Para ello, el programa ha contado con la colaboración de un claustro integrado por notables profesionales de todos los sectores de la vida social cubana: un total de 2 236 profesores, de los cuales 878 son doctores en ciencias, 506 másteres, 761 licenciados y 91 ingenieros.

Principales cursos:
• Técnicas narrativas
• Español y Ortografía
• Historia: General, de Cuba, las Américas y Medio Oriente.
• Idiomas: inglés, francés, portugués, alemán, italiano.
• Geografía: de Cuba y Universal
• Filosofía
• Apreciación de las Artes
• Matemáticas
• Tendencias Actuales de la Economía Mundial
• Normalización y Metrología
• Ajedrez
• Energía Nuclear
• Arquitectura, Biotecnología
• Introducción al conocimiento del medio ambiente
• Diversidad Biológica
• El mar y sus recursos
• Áreas protegidas de Cuba y conservación del patrimonio natural
• El mundo subterráneo
• Elementos de Meteorología y Climatología
• Derecho y Medio Ambiente
• Bosques de Cuba
• Ciclones Tropicales
• Elementos de Astronomía
• Cambio Climático

Algunos de los más destacados profesores:
Alicia Alonso (La Habana, 1931)
Prima ballerina assoluta y Directora del Ballet Nacional de Cuba

Concepción Campa Huergo (Las Villas, 1951)
Dirigió el equipo que en los años 80 obtuvo la vacuna antimeningocóccica para los grupos BC, única en el mundo para el grupo B. Doctora Honoris Causa de la Universidad de La Habana. Heroína del trabajo de la República de Cuba.

Eduardo Heras León (La Habana, 1940)
Periodista, escritor, editor y crítico de arte.

Eduardo Moisés Torres Cuevas (La Habana, 1942)
Académico, historiador y pedagogo. Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua. Premio Nacional de Historia, Premio Félix Varela.

Enrique Pineda Barnet (La Habana, 1933)
Director de cine, guionista, periodista y actor. Fundador de Teatro Estudio. Premio Nacional de Literatura, Premio Nacional de Cine.

Francisco López Sacha (Manzanillo, 1950)
Narrador, ensayista y profesor de arte.

Isabel Monal Rodríguez (Las Villas, 1931)
Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, miembro del Consejo Internacional para el Diccionario Histórico Crítico de Marxismo.

José M. Rubiera Torres (La Habana, 1946)
Director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba y vicepresidente del Comité de Huracanes de la Región Cuarta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Julio García Espinosa (La Habana, 1926)
Cineasta, ensayista y formador de varias generaciones de cineastas. Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte, Premio Nacional de Cine 2004 y ostenta la Distinción por la Cultura Nacional.

Pedro Álvarez Tabío (La Habana, 1941-2009)
Historiador y editor. Cercano colaborador de Fidel Castro. Escribió más de 20 libros sobre el proceso revolucionario. Premio Nacional de Historia 2008.

Ramiro Guerra (La Habana, 1922)
Bailarín, coreógrafo, investigador, ensayista y crítico. Preside el Centro de la Danza, Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte. Premio Nacional de la Danza.

Algunas opiniones sobre Universidad para Todos:
Leonor Amaro Cano, profesora titular de Historia de la Universidad de La Habana: “Este es un proyecto sin precedentes, porque permite poner el conocimiento al alcance de todos. Pero es también un reto. La televisión permite integrar cosas que en el aula no son posibles: videos, música de fondo; cosas que enriquecen el trabajo del profesor, pero que roban tiempo”.

Isora Enríquez O’ Fa¬rrill, profesora titular de la Facultad de Len¬guas Extranjeras de la Universidad de Cien¬cias Pedagógicas Enrique José Varona: “Nos abrió el camino para generalizar en Cuba el enfoque comunicativo de la enseñanza de la asignatura porque pu-dimos, des¬¬de la experiencia de nuestro colectivo, introducirla en las escuelas primarias, y servir de soporte a los maestros que imparten el inglés en las aulas”.

Rolando Samuel Te¬llechea, jefe del Grupo de Programas Au¬diovisuales de la Dirección de Contenidos de la Televisión Cubana: “Universidad para Todos es un programa de la Revolución, que surge en el contexto de la Batalla de Ideas. Tuvo la intención de establecer una explosión cultural, que llevara a la gente a alcanzar una cultura general integral; no el acopio enciclopédico de conocimientos, sino un acercamiento paulatino a determinados temas, a partir de elementos de análisis de la realidad, de manera que esto permita al individuo convertirse en un mejor ser humano”.

Doctora Lesbia Cánova, presidenta de la Asociación de Pedagogos de Cuba: “Las clases televisivas de Universidad para Todos son una especial vía para llevar al pueblo el saber de instituciones científicas, educacionales, culturales y deportivas, buscando también el vínculo de ese conocimiento con la interpretación de los problemas que enfrenta el mundo y la propia sociedad cubana”.

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