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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un hombre que entregó su vida al arte y a Cuba

Sergio Corrieri: actor, director y dramaturgo

Escribir sobre este excelente actor siempre resulta difícil, pues su vida artística y personal tiene muchas aristas, todas de una grandeza increíble. Sus inquietudes por las artes escénicas comienzan en 1954, cuando matricula en el Teatro Universitario y debuta con ese grupo en el Aula Magna, con una obra brasileña del autor Joracy Camargo.

Además, con el mismo conjunto trabajó en diferentes obras, entre las que se destacan: “Prometeo Encadenado”, de Esquilo, “La zorra y las uvas” y “La luna sobre el mar,” de Oneill.

Entre 1956 y 1958 se presentó en diferentes salas donde participó en puestas dirigidas por Paco Alfonso, Cuqui Ponce de  León y Francisco Morín, entre otros. Entonces era un muchacho de 16 años.

Fue miembro fundador de Teatro Estudio, su nombre aparece entre los firmantes del documento de creación de la legendaria agrupación teatral. Ahí trabajó como actor y director artístico, bajo la tutela de Raquel Revuelta, Vicente Revuelta y Berta  Martínez.

Durante 1960 actuó, por el aniversario de Anton Chejov, en una puesta en escena dirigida por su madre, la teatrista Gilda Hernández, estrenada en el  Museo Nacional de Bellas Artes. Dirigió “Recuerdo de dos lunes”, de Arthur Miller.

Corrieri actuó en “Fuenteovejuna”, de Lope de Vega, bajo la dirección de Vicente Revuelta, y dirigió el estreno absoluto de “Contigo pan y cebolla”, del dramaturgo Héctor Quintero, presentada en la sala Hubert de Blank.

Desde muy temprano, el cine lo acogió por sus grandes dotes artísticas y debutó en el filme “Memorias del subdesarrollo”, de Tomás Gutiérrez Alea, con la que cautivó a la crítica de todo el mundo. Con esta película ganó el premio a la mejor actuación masculina en el Festival Internacional de Cine de Moscú.

No obstante, su primer largometraje lo protagonizó a los 22 años. Se trata de la cinta “Soy Cuba”, de Jorge Fraga. Igualmente formó parte del elenco de “El hombre de Maisinicú”.

Después de sus andares por teatros, cine y televisión, en 1968 Corrieri funda el grupo de teatro Escambray en la comunidad rural de la Macagua. Su objetivo consistía en poner en escena obras que llegaran a los campesinos que desconocían el cine y el teatro. Estuvo con el grupo más de diez años y allí formó actores que hoy son verdaderas joyas de las artes escénicas como Fernando Echavarría.

Debemos destacar que con este colectivo asistió al Festival de las Naciones y realizó un recorrido por Estados Unidos, Canadá y parte de América Latina.

En televisión, a pesar de que incursionó bastante, su trabajo más significativo fue el personaje de David, en la serie En silencio ha tenido que ser, que también ha resultado uno de los más exitosos de la Televisión Cubana; en sus dos temporadas mantuvo altos niveles de gusto, tanto fue así que la nación se paralizaba todos los sábados de nueve a diez de la noche.

En 1994, Corrieri dirigió su propia adaptación para la TV de “La emboscada”; esta obra le valió los premios Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) a la mejor adaptación y dirección. También resulta memorable su participación en la antológica versión televisiva de la obra de Federico García Lorca, Yerma, filmada por Amaury Pérez García, en la que actuó junto a Consuelito Vidal.

También obtuvo premios en festivales de teatro y cine en Finlandia, Estados Unidos y Bulgaria entre otros.
 Su labor como actor nunca lo apartó de sus compromisos como cubano y revolucionario. Ocupó el cargo de Vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión. En 1987 pasó a ser el jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido, y desde 1990 se desempeñó como presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.

A pesar de que su salud ya estaba quebrantada, presidió los trabajos de la Comisión organizadora al VII Congreso de la Uneac.

Le fue otorgada la Orden Félix Varela de Primer Grado, la Medalla Alejo Carpentier, entregadas  por el Consejo de Estado, el Premio Nacional de Teatro en 2006, junto a Mario Balmaseda.

Recibió la réplica del machete de Máximo Gómez, que entrega el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Condición Artista de Mérito del Icrt y el Premio Ollantay, otorgado por el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral.

Falleció en La Habana, el 29 de febrero de 2008. Ha sido considerado como un gran actor, director e intelectual cubano, defensor del movimiento solidario internacional y las ideas humanistas de la sociedad cubana.

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