vie. Ene 17th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El Icrt como eje fundamental en el cumplimiento de la política cultural del país

Aspecto debatido en las sesiones del IX Congreso de la Uneac y en el tercer período ordinario de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular

La estratégica misión social, cultural y política de las emisoras y canales que conforman el Instituto Cubano de Radio y Televisión motivó varios análisis en el proceso asambleario previo y durante el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, celebrado en La Habana del 28 al 30 de junio de 2019, así como en el desarrollo del tercer período ordinario de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuado recientemente.

Defensa de la auténtica cultura nacional

En las condiciones actuales, mantener la cohesión de la política cultural cubana resulta una tarea prioritaria frente a los intentos de los enemigos de dividir al movimiento artístico con cantos de sirenas y manipularlo con propósitos subversivos, alertó Miguel Barnet al inaugurar el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, celebrado en La Habana del 28 al 30 de junio de 2019.

Resaltó el reconocido intelectual, poeta y etnólogo que “la Uneac está en el deber inexcusable de apoyar y promover la auténtica cultura nacional”. Sobre ello debatieron los miembros de la organización en el transcurso de las asambleas previas al congreso y en los análisis de las comisiones, donde defendieron el rol del arte y la cultura como patrimonio del pueblo, así como los espacios para la creación, participación activa, crítica y construcción del socialismo en la nación caribeña. También coincidieron en la necesidad de contribuir al mejoramiento y puesta en práctica de la política cultural en el país, con el apoyo de las instituciones de la cultura, la educación, las ciencias sociales y los medios de comunicación.

Al intervenir en la comisión Creación artística y relación con las instituciones, el realizador Juan Carlos Travieso lamentó el daño que continúa haciendo el intrusismo profesional en los medios audiovisuales. Manifestó su preocupación respecto a que en ocasiones se aplican planes emergentes para la formación de los especialistas y estos no se preparan lo suficiente para asumir sus tareas. Esto puede resolverse, su juicio, recurriendo a la Universidad de las Artes, que se podría encargar con mayor eficiencia de la superación profesional.

Acerca de la formación del gusto de las nuevas generaciones, Travieso recalcó el valor de convertir a la escuela en el centro cultural más importante de la comunidad y de empoderar cada vez más a la cultura de vanguardia, dar relevancia a las obras de calidad, de fuerza estética.

De acuerdo con el informe de la comisión Cultura, medios y redes sociales en el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba: “La programación debe exhibir mayor coherencia, privilegiar los espacios que han probado su valía cultural y estructurarse mucho más como un sistema que aglutine todos los canales y estaciones radiales de nuestros medios donde muchas veces son invisibles las mejores ofertas y se potencian otras que distan de los propósitos emancipadores en defensa de la identidad. También urge modificar el mecanismo de autopromoción nacional y el humanismo que debe caracterizar a nuestra sociedad”.

Acerca de las jerarquías culturales, el director Guille Vilar advirtió: “No es cuestión de gustos o de preferencias”, al tiempo que pidió crear un frente único de crítica que permita trabajar en equipo y resaltar valores. Por su parte, la reconocida crítica de audiovisuales Paquita Armas, apoyó el criterio de ampliar la presencia de los miembros de la Uneac en las plataformas digitales para contribuir al posicionamiento de mensajes basados en la debatida política cultural de la Revolución cubana. En tal sentido expresó: “Tenemos que hacer nuestro discurso por todas las vías posibles y utilizar las redes sociales con responsabilidad. Estar en el mundo digital es una manera de transmitir los valores culturales que defendemos”.

Ir a las esencias de la cubanía

Miguel Díaz-Canel Bermúdez insistió en el valor de la identidad, vista como la forma de enfrentar la plataforma colonizadora de las grandes industrias culturales, en el transcurso de la sesión dedicada a Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, correspondiente al tercer período ordinario de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), que tuvo lugar este 9 de julio.

“Tenemos que ir a las esencias porque es la única forma de destruir las plataformas conquistadoras del imperio. Tenemos que defender nuestra identidad; que todos los involucrados en la formación del público y los que tengan una salida hacia la sociedad tengan internamente un comportamiento culto y elevado en materia de valores, y eso solo se puede lograr cuando la persona se identifica con su identidad. Solo así tiene sensibilidad y se actúa con coherencia. Hay incoherencias porque no hemos ahondado en la identidad”.  Según resaltó también el mandatario, el sentido pleno de la identidad se logra cuando “el público se sensibiliza, presenta una mirada crítica ante la realidad y actúa con coherencia”.

Tales razonamientos fueron derivados de la presentación del informe a los diputados que rendía cuenta sobre el cumplimiento de la política cultural en la programación de la radio y la televisión, con énfasis en el ejercicio de la crítica artística y literaria como formadora del gusto estético en la población.

Refiriéndose a ese tema, funcionarios del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) destacaron que la televisión transmite unas 70 mil horas anuales y presenta los eventos culturales de mayor trascendencia con altos niveles de aceptación. La TV Cubana cuenta con cinco canales nacionales, más las señales digitales de Clave, Mi TV y dos frecuencias en HD, además del Canal Caribe y Cubavisión Internacional. Asimismo funcionan 100 emisoras de radio a lo largo del territorio nacional transmitiendo más de 542 mil horas anuales. La fuerza laboral supera los 5000 trabajadores, encargados de llevar más de 3400 producciones nacionales.

Las críticas a la labor de la radio y la TV cubanas se concentraron en el anquilosamiento en algunas zonas de la creación, como la programación para niños y jóvenes y los mensajes promocionales, la difusión de una seudocultura musical, inconsistencias en la promoción de la riqueza cultural de los territorios y falta de intencionalidad en la crítica cinematográfica, artística y literaria. También se advirtió la insuficiente superación de los colectivos de realización, la inestabilidad en el cumplimiento de los horarios en la televisión y el escaso empleo de las investigaciones sociales en la evaluación de la factibilidad, calidad e impacto de la programación.

Como proyecciones trascendieron el interés por expandir la radio por los municipios donde no funcionan emisoras,

elevar la explotación de las tecnologías de la información y la comunicación, priorizar los procesos de preservación y socialización del patrimonio audiovisual e incrementar la calidad de la difusión y promoción musical. De igual forma sobresalió el objetivo de generar mayor cantidad de propuestas dirigidas al desmontaje de las matrices de opinión y lograr que la radio y la televisión sean reconocidas por su práctica oportuna, dialógica, creativa y de sentido público.

Miguel Barnet, diputado y Presidente de Honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, pidió revisar mejor los

contenidos publicados en la televisión, para evitar que sean transmitidos mensajes contrarios a los principios de la Revolución.

Otros diputados solicitaron el incremento de la visibilidad de los temas culturales y del movimiento de artistas aficionados en la pequeña pantalla, además de crear un espacio para difundir el quehacer investigativo de los científicos cubanos. En tal sentido, Yuri Valdés, diputado por La Habana, planteó: “La concepción no puede ser de un espacio informativo; el enfoque va más allá, que sea más que un espacio de noticias y que se encargue de posicionar a la ciencia, la innovación y la gestión del conocimiento”.

Abel Prieto, director de la Oficina del Programa Martiano, reconoció: “Hemos invisibilizado muchas cosas valiosas porque no hemos sido coherentes. En el mundo, con una crisis cultural muy profunda, es más importante el reflejo de lo que se hace. En los momentos actuales necesitamos coherencia en el frente cultural y descolonizador”.

En su intervención, Waldo Ramírez, Director general de la TV Cubana, insistió en que debe concebirse al público en su condición de ciudadanía e interactuar con esta bajo esa premisa que posibilite integrar pensamientos y acciones dentro del proyecto de país que hoy se construye.

Por último, Alfonso Noya, presidente del Icrt, estimó que el análisis de la implementación de la política cultural en las programaciones es un punto que va abriendo las puertas a los acuerdos del IX Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, que sentó las bases para el trabajo de los intelectuales cubanos y de la cultura en la Isla. “La unidad es una necesidad, no podemos lograr una buena programación sino está el talento de nuestros artistas. Tenemos que intencionar la programación para ser facilitadores y aportadores de la política cultural”, indicó.


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