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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores (XIV)

Esta crónica forma parte de una serie radiodocumental que realicé para homenajear a la emisora donde inicié mi vida profesional

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores. La primera en mi vida profesional. La que me vio nacer y crecer como locutor. Soy César Arredondo y tengo el placer de encontrarme o reencontrarme contigo atravesando el tiempo y la distancia. Te contaré de cosas pasadas en esta emisora y de mis andares en su búsqueda o de cuando la encontré y fuimos un todo único.

Y todo el mundo pudo hablar por radio

Este capítulo será una continuación del anterior en alguna medida. En Radio Cadena Agramonte siempre existió una cuidadosa selección de locutores. No se utilizaban voces de otras emisoras locales. Ni nosotros debíamos hablar en otras. Buscaban la exclusividad sin pagarla. Cadena Agramonte era una emisora de tono vivo y ritmo ágil, que se estrenaba y rompía todo lo establecido en las siete restantes.

A los 6 meses de creada ya obtenía los primeros lugares entre todas las emisoras locales, provinciales y nacionales. Un total boom radial. Nacía aquello del carnet del oyente de oro de Radio Cadena Agramonte y el cancionero de la emisora. Las pepillas de las escuelas, las muchachas en general acudían para las inscripciones y el cancionero.

No se nos pagaba mucho, pero derrochábamos deseos de cumplir con las exigencias trazadas por la dirección de la emisora y nuestro ego profesional. Es muy importante el amor por la actividad laboral que realizamos.

Aunque esté hablando de la etapa de la emisora capitalista, el trabajador que siente amor por lo que hace, siempre se comporta de esa manera, por amor propio y porque cuidábamos mucho la plaza que podíamos perder si así no fuera. Y si somos parte de esa obra, como es ahora, con más razón la cuidas y la amas. Era nuestro caso.

Sí, independientemente de cualquier otra cosa, nos sentíamos parte de ese todo. Y cuando decimos así, están incluidos todos los componentes del colectivo, además de los locutores, sobre todo los operadores de audio y los productores musicales, también telefonistas, periodistas, administrativos y técnicos.

Pasados los años, ya dueños de nuestra emisora, yo, en mi condición de jefe de programación, trataba de resolver la carencia de música nueva. No existían los famosos envíos de música de hoy. Todo se dificultaba en esa temática entonces. Ya somos una potencia musical. Todo ha cambiado y para bien.

Recuerdo que grabé un spot que pasaba a las y cuarto y menos cuarto de cada hora para presentar los “Éxitos de ayer”, forma de utilizar, de alguna manera, los temas viejos y viejísimos de nuestra discoteca. Nuestros productores en esos momentos, René Esteban Ortiz, Gilberto Terrón (Terroncito) y René del Risco, tenían que hacer maravillas para mantener la amenidad y aceptación de nuestras discotecas.

En el año 1964, en nuestros carnavales, aprovechando la masiva concurrencia de orquestas de la capital, casi todas típicas, logré grabar en la emisora y que me ofrecieran de su más novedoso repertorio lo que pudieran. Logramos una buena cantidad de esa música.

Eran popularísimas las orquestas Aragón (que siempre lo ha sido) la de Pancho el bravo y sus tira tira (era la época de un vino tinto argelino al que le decían, precisamente, Pancho el Bravo), Sensación, Sublime, América, Los jóvenes del Filing (ya los abuelos de ese género), Maravillas de Florida (entonces adoptada por Filiberto Depestre), etc. Todavía no existían Los Van Van ni Enrique y Adalberto Álvarez, tampoco Manolito Simonet, ilustres camagüeyanos. Todos ellos y muchísimos músicos más se preparaban en nuestras escuelas de arte.

Muchos años han pasado, muchos compañeros de las épocas primeras ya no están, por unas u otras razones: la vida en su constante devenir, queramos o no, todo lo va transformando. La Radio Cadena Agramonte actual no es la misma de mi época, pero, lo he percibido siempre, es su esencia: concreción de los que fuimos pinos nuevos otrora, quienes entregamos el batón a otros que, a su vez, repiten la acción.

Radio Cadena Agramonte sigue siendo lo que siempre fue, en cuanto a entusiasmo, sinceridad y amor a la radio como sistema, y compromiso con el pueblo. Somos otros y los mismos, ahora con más posibilidades técnicas y más preparados profesionales en general. Les deseo siempre éxitos en cada empeño y muchas gracias por la atención prestada.

Estatua de Ignacio Agramonte situada en un parque camagüeyano.

       Cronica Cesar Capitulo 14

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