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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Xiomara Blanco González y el destino prohibido

Acercamiento a la labor creativa de una destacada directora de la radio y la televisión cubanas
Xiomara Blanco González y el destino prohibido

Xiomara Blanco destaca por ser, en el sentido martiano, “un evangelio vivo”. Ella ha devenido en una de las directoras de radio y televisión de nuestro país que ha hecho de su profesión una escuela para todos lo que a ella se acercaron.

Oriunda de Bauta, estudió secretariado y posteriormente periodismo en la escuela “Manuel Márquez Sterling”. También se graduó en la Universidad de La Habana de  Lengua y Literatura Hispana.
Al triunfo de la Revolución cubana fue seleccionada como parte de un grupo para realizar un curso en el entonces Instituto Cubano de Radio necesitado de escritores de radio. Así se convirtió en guionista y
conoció los fundamentos de la Dramaturgia.

Con su verbo acertado y excelente memoria menciona a algunos de sus formadores: Félix  Pita Rodríguez, Carlos Irigoyen, Caiñas Sierra y Enrique Román, entre otros afamados directores y escritores que le trasmitieron valiosas enseñanzas.

Xiomara también recuerda con veneración a Iris Dávila, Isabel Aida Rodríguez y Odelia Romero.  Además, recibió un curso para dirección de televisión de Roberto Garriga, Lolly Bujan, Cuqui Ponce de León y Antonio Vázquez Gallo, los llamados grandes directores de telenovelas en los primeros años de ese género televisivo en Cuba.

Su primera experiencia en la radio fue con la novela Un día y todos los días, que representaba la situación del país entre 1960 y 1961. Para ello recibió asesoramiento de Iris Dávila, Isabel Aida y Odelia Romero.

Después dirigió las radionovelas Siempre la vida y De cara al sol, entre otras. Se inserta más tarde en la todavía llamada CMQ, que se convirtió en Radio Arte. Allí escribió libretos de varios géneros: cuentos, musicales y hasta un programa para el Ministerio del Interior. Trabajó en Radio Rebelde en un programa titulado En voz, de educación integral.

Para la televisión dirigió varias novelas, algunas muy conocidas como: El naranjo del patio, Antonia y Tierra Brava, que considera una gran producción. Basada en la obra homónima de Dora Alonso, la protagonizaron grandes actores de nuestra televisión y contó con la ayuda durante todo el tiempo de filmación de Miguel Ginarte. Su última novela, estrenada en 2008, fue Destino Prohibido.

Esta realizadora incursionó en todos los géneros para la televisión: cuentos (El hombre de la fragua y Dos almuerzos), teatros, programas infantiles (La bella y la bestia y Aladino), teleplays (Noche de sábado), varios programas de la serie Para la vida y hasta el humorístico De todo como en botica.
Aunque no le gusta hablar mucho de ella, descubrimos que tiene más de 40 condecoraciones y reconocimientos, tanto de la rama actoral como del Consejo de Estado, entre las que se destacan: Medalla de la lucha clandestina, Medalla de la Federación de Mujeres Cubanas, Medallas por 20, 30 y 50 años de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Recibió la Orden “Raúl Gómez García”, el reconocimiento Gitana Tropical, que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Fue acreedora de la condición Artista de Mérito y del Premio Nacional de Televisión.

Impartió seminarios de dramaturgia, también se desempeñó como asesora de la presidencia del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), de la UNEAC y del Ministerio de Cultura.

Una faceta poco conocida de Xiomara Blanco la distingue como defensora de la equidad de género. Cuando comenzaron a reunirse mujeres comunicadoras convocadas por la luchadora incansable por los derechos de la mujer que fue Irma Armas, Xiomara se sumó al grupo. Con la ayuda del entonces representante del El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia  (UNICEF) en Cuba  Luis Zúñiga, comenzaron a escribir sobre género algunas de las participantes en el colectivo que se llamó Magin, ya desaparecido.

En este libro escribió Xiomara: “Gracias a Magin descubrí que tenía conciencia de género y no sabía que era. Jamás admitiré que soy inferior a otra persona, ya sea hombre o mujer. Se que soy distinta (…) Creo que todos los seres humanos nacemos iguales (…) Más temprano que tarde esto se entenderá. Ya hay mentes lucidas que aseguran que este siglo pondrá a las mujeres en su lugar protagónico”.

Incansable en su quehacer creativo, aunque ya no hace televisión, Xiomara se empeña en la escritura de una novela de carácter filosófico. Para esta octogenaria no existe destino prohibido cuando se trata de compartir saberes y experiencias.

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