sáb. Sep 26th, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Salvador Wood, una vida llena de recuerdos


Volver sobre sus pasos propicia re-conocer huellas imperecederas. La voz personal, los testimonios de otras personalidades, revelan una existencia prolífica. Fotos, publicaciones, premios, documentos, distinguen el quehacer del hombre, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, artista, revolucionario.

En el libro Salvador Wood una vida llena de recuerdos, los historiadores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual, contaron en 156 páginas sobre la prominencia del versátil actor en la radio, la televisión, el cine, el teatro. Demostró talento, magisterio, disciplina, dedicación, al asumir personajes complejos de manera convincente, nunca abandonó el compromiso con la Patria.

Elocuente, en tal sentido, es Abel Prieto en el prólogo: “En los momentos más amargos del Período Especial, cuando algunos se distanciaron de nosotros a toda velocidad y otros empezaron a chapotear entre oportunismos y ambigüedades, Salvador Wood mantuvo su verticalidad de toda la vida. Porque pertenece, es obvio, como diría Brecht, a la raza de los imprescindibles que no dejarán de luchar nunca por lo que creen…No tiene nada que ver con los pícaros que empujan y se cuelan para recibir luces, flashes y prebendas. Su limpieza de alma lo coloca en las antípodas de tales personajes”.

Poco se conoce la intensa vida de quien fue un ejemplo de sencillez, abnegación, fidelidad a su ejecutoria humana y destino artístico. Cada uno de los capítulos de la acuciosa investigación aporta datos, anécdotas, fechas, valoraciones, sobre los inicios en la radio, la incorporación a las luchas sociales, el exilio político en Venezuela, la ardua labor en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el legado que aportó junto a la esposa Yolanda Pujols, actriz y locutora.

El debut del actor ocurrió a los 15 años el 27 de noviembre de 1944 en la radio donde recibió la ayuda del inolvidable Juan Carlos Romero, actor y director de programas en la emisora CMKW (Cadena Oriental de Radio).

Fue miembro del cuadro de comedia y arte dramático en esa planta, donde representó a niños, jóvenes, ancianos, campesinos, chinos. Según reconoció: “no tenía una base cultural, cada vez que me enfrentaba a un nuevo personaje trataba de encontrarle su razón de ser, penetrar en su época y medioambiente. Eso me obligaba a leer, estudiar mucho”.

No obstante ser un profesional empírico, se destacó en la escritura y la dirección de programas, en los cuales firmaba como Leonardo Robles. Recuerda Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, que mantuvo ese apelativo en el equipo artístico de Cine-Revista, “esta suerte de semanario de la pantalla constituyó su debut ante las cámaras de cine”.

Más tarde, Salvador fue uno de los fundadores del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic). La historia del séptimo arte en nuestro país no pude escribirse sin mencionarlo. El primer largometraje en que intervino se rodó en 1963, con el título Soy Cuba, coproducción cubano-soviética sobre la incorporación del campesinado cubano al Ejército Rebelde que combatió a la dictadura batistiana.

Los méritos sindicales en defensa de los trabajadores del sector artístico, su entrega a las causas justas desde los años juveniles, caracterizaron una ética fundamentada en la dignidad.

Como se reconoce en el libro: “Salvador ha sido un maestro de la actuación en cualquiera de los géneros que desarrolló a lo largo de más de cuatro décadas de incansable trabajo. Domina los medios expresivos y le imprime a sus interpretaciones un sello personalísimo”.

Imposible soslayar los preciados consejos dirigidos a los más jóvenes: “tienen que cuidar su dicción, su pronunciación, el lenguaje en la forma de comunicación con su público y sus gestos. Pero lo del lenguaje tiene un gran valor, y yo creo que se descuida la pronunciación”.

Padre ejemplar, compartió con sus hijos, Patricio, actor, y Yolanda, profesora de arte en la Universidad de La Habana, preceptos, ideas, vivencias, de profunda trascendencia formativa.

Sea loado el maestro con palabra y la tinta impresa.

Pies de fotos

1-    Salvador Wood, un hombre cabal en toda la dimensión del concepto.

2-    Rolando Álvarez, uno de los autores del libro.

3-    El destacado actor departió con el público asistente a la presentación.

4-    Abel Prieto destacó en el prólogo el extraordinario legado artístico y moral de Salvador Wood.


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