18 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Discoteca Popular” más allá del tiempo

Uno de los espacios emblemáticos de Radio Progreso lo es la “Discoteca Popular" que, desde hace seis décadas se ha distinguido fundamentalmente por su auténtica defensa de los ritmos y géneros musicales cubanos.
Discoteca Popular

Radio Progreso

La “Discoteca Popular” ha logrado una sólida comunión con el oyente. Y cuando se habla de ella aparecen dos nombres esenciales en su concepción, crecimiento y desarrollo: Eduardo Rosillo y Carlos Más. Dos intelectuales del medio que lograron dimensionar su estilo de conducción  y dirección para dejar una invaluable impronta en cuanto a entender, divulgar y promover la  música nuestra.

Cada uno, en sus respectivos contextos y formaciones, erigieron a la música popular cubana y sus creadores como protagonistas de un fenómeno mayor que es el imaginario popular.

Encontraron aquellas anécdotas singulares, a muchas personas desconocidas; así como sitios no reconocidos por la bibliografía que  han influido sobremanera en el desarrollo de este quehacer cultural.  Ambos galardonados con el Premio Nacional de la Radio, la cabina azul de Infanta 105, constituyó motivo singular de realización y superación personales.

Y justo desde esa cabina escuché comentar a Eduardo Rosillo sobre el reto que le había significado asumir la “Discoteca Popular”:

“Llegado definitivamente a trabajar  en Radio Progreso, en una oportunidad el locutor que  realizaba el programa, de cuatro a ocho de la noche, salió del país y me designaron  para trabajar en ese turno. De cuatro a seis se transmitía música variada en el espacio de la “Discoteca Popular”. Ante mí, se abría el compromiso de  hacerla, de manera que, sin  violentar  el discurso de la misma, pudiera imprimirle un estilo propio.

Volví a emplear  el poder de la observación, en esta oportunidad, para examinar la emisora desde fuera y con la experiencia que ya traía del  medio, traté de ingeniarme una manera de decir distinta a la de otros espacios. A partir de un estilo coloquial, “Discoteca Popular” comenzó a granar audiencia hasta convertirse en uno de los programas    más escuchaos de la emisora. La fórmula creo que fue hablar tal y como lo hacía  el pueblo, como si estuviese frente a un amigo que siempre me esperaba a la misma      hora.

Este programa me permitió  acercarme muchísimo al oyente; en ello influía la   posibilidad que da el espacio de invitar a músicos en  vivo, compartir sus grabaciones, insertar un cúmulo de anécdotas “fundamentalmente las no conocidas” , conciliar en   un ambiente fraternal valoraciones alrededor del pentagrama cubano de un modo claro, sencillo y asequible a una gama amplia de oyentes.

Hasta 1990, Eduardo Rosillo fue la voz de la “Discoteca Popular” y su impronta bajo otras exigencias y novedades del espacio hoy queda en manos  de Iris Sobeida Columbié como directora junto a  Miguel Sierra en los micrófonos.

 Dos horas en las que, de lunes a sábado, corren con la responsabilidad de mantener esa herencia musical y comunicativa y llevar a las más jóvenes generaciones temas y géneros que identifican a la cultura cubana allende los mares.

La “Discoteca Popular” constituye una escuela de rigor, profesionalismo y estudio. Sus secciones diseñadas para los oyentes,  revelan esa necesaria armonía que ha de prevalecer  entre propuesta  cultural y gusto de los públicos: en esa alianza está la clave del éxito  de este espacio radial que trasciende las fronteras del tiempo.

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