Carlos Padrón aterrizó en este mundo terráqueo en Santiago de Cuba (su amado Chago), a pocas cuadras de donde se gesta la conga de Los Hoyos y se desenvolvió como actor, director, dramaturgo, guionista y asesor de la Televisión Cubana.
Memorias
María de la Soledad Piniella Vázquez, conocida como Sol Pinelli, fue la directora estrella de los mas importantes proyectos radiales anterior a 1959.
Mario Barral López dejó un caudal de aportes a la cultura y a los medios de comunicación en Cuba y en Las Américas.
José Tejedor Sibate fue un músico aficionado que ganó gran popularidad entre la audiencia radial durante el siglo XX por su voz y perspicacia para escoger un repertorio de boleros que revelaba su conocimiento de los gustos del oyente.
“La Lupe es Edith Piaf, Janis Joplin y Aretha Franklin en una sola mujer, más un toque de locura”. (Comentario en la revista neoyorquina The Village Voice).
Volvió a ser primero de enero con la convicción compartida por millones de cubanos bien nacidos, estén donde estén, de que la esperanza se transmutará en la certeza de ofrendarle a la patria un porvenir cada vez más luminoso, próspero y feliz.
Durante La primera mitad del siglo XX las cadenas radiales estadounidense intentaron convertir a La Habana en el centro de emisión y distribución regional de sus producciones simbólicas.
En Radio Progreso durante la década de 1950 un programa dominical realizaba publicidad a una sastrería con un ingenioso gancho comercial que anunciaba “al hombre de la Casa Prado” y regalaba una guayabera a quien lo identificara
Desde los años cuarenta del siglo pasado algunos sucesos mediáticos potenciarían la difusión de la música más elaborada y de la creación lírica.
De acuerdo con la investigadora Mayra Cue, los tres primeros sucesos de la Industria Cultural que impactan a toda la sociedades Cuba provienen de la radio.